Desde la Parroquia a la Comunidad


El Equipo de Animación al Territorio de Cáritas Diocesana de Tenerife se forma en participación comunitaria con la Fundación General de la Universidad de La Laguna para fortalecer su acompañamiento a los arciprestazgos.
JOSÉ LUIS CÁMARA
“Todos debemos ser conscientes de que la fe cristiana se juega en el campo abierto de la vida compartida con todos; por eso, la familia y la parroquia deben cumplir el milagro de una vida más comunitaria para toda la sociedad”. Así de explícito se muestra el Papa Francisco acerca de la participación comunitaria de la Iglesia, un mandato que desde hace años trata de potenciar Cáritas Diocesana de Tenerife a través de distintos espacios. En esta línea, el equipo de Promoción y Animación de la Comunidad de la entidad está formándose en Participación Comunitaria y Trabajo en Red, merced a un acuerdo con la Fundación General de la Universidad de La Laguna (FGULL). Dicha formación permitirá a los técnicos de Cáritas mejorar su integración como Iglesia en la comunidad y a acompañar procesos comunitarios en los arciprestazgos.
En este sentido, la coordinadora del Programa de Promoción y Animación de la Comunidad, Alejandra Hernández, explica que el proyecto surgió de dos aspectos: “Por un lado, desde la premisa de ser iglesia en salida, como proponen el Papa y el Plan Diocesano de Pastoral; y, por otro, desde la revisión que Cáritas Española nos invita a hacer acerca de dónde estamos poniendo los acentos y cómo son los procesos de acompañamiento que realizamos con las personas. Tomando como base estas dos cuestiones, el año pasado se realizaron asambleas arciprestales previas a la Asamblea General de Cáritas, con la intención de hacer un análisis de cómo estamos funcionando desde los equipos de las Cáritas de base. Y entonces nos dimos cuenta de que quizá cojeamos un poco en la integración que hacemos como Iglesia en la comunidad; sí que como Cáritas participamos en algunos espacios comunitarios, pero no con la fuerza e identidad que deberíamos”.
De este modo, se planteó la posibilidad de fortalecer la formación de los animadores del territorio en Participación Comunitaria y Trabajo en Red, “para que podamos incorporar ese aprendizaje y para estar presentes como Iglesia en la comunidad. No es sólo el esquema tradicional de enseñar a pescar en lugar de darles un pez, sino en buscar también un pez que nos podamos comer entre todos. Y en ese sentido, hay que aprender a hacer comunidad”, agrega Alejandra Hernández, quien insiste en que el Plan Diocesano de Pastoral nos plantea una misión paradigmática, más que programática. Nos plantea ser nosotros mismos el primer objeto de misión, y eso nos lleva revisarnos y a involucrarnos. No podemos dar lo que no tenemos, así que nos toca mirarnos para dentro y lo que somos en relación a los demás. Desde ahí no podemos estar en la comunidad de cualquier manera, tenemos que estarlo siendo testigos y con una actitud y una forma de hacer que predique por sí misma. Es desde ahí donde nos formamos, desde la responsabilidad de la misión que nos ha sido encomendada, desde el hecho de que el amor del Padre que se nos ha puesto en las manos a Cáritas, desde el convencimiento de que lo le pasa a mi hermano o hermana me pasa a mí, y eso solo tiene respuesta en la comunidad”.
La Fundación General de la Universidad de La Laguna (FGULL) no solo tiene experiencia en formación de este tipo, sino que ha apoyado muchos procesos de participación comunitaria. “La FGULL nos está ayudando no solo desde un punto de vista teórico, sino que nos acerca a distintas realidades de participación por todo el territorio”, subraya la coordinadora de Cáritas Diocesana de Tenerife, que acompaña a un equipo formado por 13 animadores. “El objetivo es incorporar las herramientas que nos están mostrando para aplicarlas en los diferentes arciprestazgos, teniendo en cuenta la dificultad que conlleva el acompañamiento a los arciprestazgos que son muy grandes e incluyen varios municipios”, denota Alejandra Hernández.
El programa formativo, que concluirá en noviembre, cuenta con una carga lectiva total de 70 horas. Las sesiones formativas y de acompañamiento se realizan en diversas comarcas de Tenerife, atendiendo a los diferentes arciprestazgos con los que cuenta la Isla. Esto permite conocer en mayor detalle las experiencias realizadas en cada uno de ellos y trasladar los conocimientos y experiencias compartidas a la acción habitual.

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