Entrega de los cuadros con la imagen de la Virgen Desatanudos a los Monasterios de la Diócesis de Tenerife



El obispo presidió en la Catedral de La Laguna, la solemnidad de la Santísima Trinidad, una especial celebración en la que participaron los cuatro monasterios de clausura presentes en Tenerife.
En esta ocasión, dentro de la Misión diocesana se ha querido visibilizar ante toda la comunidad la presencia de la vida contemplativa y de la oración de todo el pueblo de Dios. Y es que también los monasterios están involucrados en la Misión diocesana en marcha.
En el transcurso de la Eucaristía se entregó un cuadro con la advocación de la Virgen desatanudos para que sea colocado en cada uno de los monasterios de clausura. La intención es que esta imagen se convierta en un reclamo para intensificar la oración que nos de fuerza para descubrir y secundar la labor del Espíritu Santo en esta tarea evangelizadora.
El prelado nivariense, en su homilía, puso en valor la labor de los hombres y mujeres de nuestra diócesis que viven en clausura dedicados fundamentalmente a la oración. "Los monjes y las monjas no son indiferentes a lo que sucede a nuestro alrededor, sino al contrario. Ellos están dedicados a la contemplación del misterio de Dios y a la contemplación del mundo con los ojos de Dios. Por eso, los problemas de las personas que nos rodean, les conmueven. Ven el mundo con el amor de Dios derramado en sus corazones. Y al conmoverse, no se quedan con los brazos cruzados, sino que actúan como les corresponde, desde la oración".
En otro momento, el obispo hizo hincapié en que las monjas y los monjes de clausura son un don de Dios para la Iglesia. En este sentido, monseñor Álvarez indicó que no hay que subestimar la labor de quienes se consagran a la oración  "La obra de salvación que Dios quiere realizar la lleva a cabo de muchas maneras. Una de ellas es la oración". Al hilo de esta idea, el prelado recordó unas palabras que solía decir el obispo Don Felipe Fernández, acerca de la importancia de la oración. "Don Felipe siempre decía que cuando contemplamos una hermosa catedral, vemos las columnas, los arcos, las vidrieras, pero no vemos una realidad que es totalmente necesaria para que se sustente lo demás: los cimientos. Así ocurre con la oración en la Iglesia. Sin ella , que es para lo que se consagran algunos hermanos y hermanas, sería imposible que se pudiera realizar visiblemente la Misión de la Iglesia. Por eso, la vida de clausura es como los cimientos, no se ven, pero su papel es fundamental", concluyó el obispo de la diócesis.
Terminada la misa, a un miembro de cada monasterio se entregó por una parte el farol que es símbolo de la misión Diocesana en marcha y el cuadro de “La desatanudos”. Concretamente, José Carlos Herrera es el autor del que se entregó al Monasterio de San Juan Bautista, de las Hermanas Clarisas, en La laguna; Blanca Rosa Tejera, es la autora del que el Obispo entregó a la superiora del Monasterio de Santa Catalina de Siena, de las Hermanas Dominicas de Clausura, también en La Laguna. Javier Eloy Campos, del cuadro que irá con destino al Monasterio Ntra. Sra. del Socorro de Güímar, de los hermanos del Instituto del Verbo Encarnado y Jesús Pérez Marichal, del que permanecerá en el Monasterio de la Inmaculada Concepción de las Hermanas Concepcionistas Franciscanas de Garachico.


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