Fuente Religión Digital
El papa Francisco expresó hoy su "gratitud por el esfuerzo que Italia está realizando" al socorrer y acoger a refugiados que navegan por el Mediterráneo, e hizo un llamamiento internacional para haya "una implicación más amplia". Lo dijo en la recepción oficial que otorgó al presidente de Italia, Sergio Matarella.
"Deseo expresar mi gratitud por el esfuerzo que Italia está realizando para acoger a numerosos inmigrantes que, arriesgando su vida, solicitan asilo", afirmó el pontífice durante una audiencia mantenida con el presidente de la República italiana, Sergio Mattarella, en el Vaticano. "Es evidente que las proporciones del fenómeno requieren una implicación más amplia. No debemos cansarnos de solicitar un empeño más extenso a nivel europeo e internacional", apuntó.
Una opinión compartida por Mattarella que subrayó que "Italia trabaja con generosidad para afrontar la emergencia de la llegada de refugiados y pide desde hace tiempo una intervención firme de Europa para frenar esta continua pérdida de vidas humanas en el Mediterráneo".
El papa y el presidente de la República italiana mantuvieron un encuentro privado de cerca de 20 minutos en el Vaticano, y después pronunciaron estos discursos que pudieron ser escuchados por la prensa.
Estos llamamientos se producen después de que la Guardia Costera italiana haya confirmado que en los últimos días ha socorrido a casi 11.000 inmigrantes en situación de riesgo en las aguas del Canal de Sicilia. Una ayuda que, sin embargo, no ha evitado una nueva tragedia, debido a que una embarcación naufragó y dejó al menos 400 desaparecidos, según el testimonio de los 150 inmigrantes que fueron salvados.
Los rescatados contaron que su barco se hundió solo 24 horas después de partir de Libia con destino a Italia y que entre las víctimas habría "muchos jóvenes, probablemente menores", contó Save the Children, que no precisó esta cifra.
Hoy, un grupo de 93 inmigrantes, salvados en las últimas horas por el servicio de Guardacostas, llegó al puerto de Palermo, en la isla de Sicilia (sur), mientras que siguen sin conocerse más detalles sobre estos 400 desaparecidos en aguas del Mediterráneo. Si la cifra de los cuatro centenares de desaparecidos se confirmara, superaría a la de 366 personas fallecidas el pasado 3 de octubre al hundirse su embarcación frente a las costas de la isla italiana de Lampedusa.
Aquel hecho motivo que el Gobierno italiano pusiera en marcha el dispositivo Mare Nostrum que, durante un año, permitió el rescate de 100.250 personas y el arresto de 728 traficantes, según cifras del Ministerio del Interior.
El sistema fue sustituido en noviembre por la operación Tritón, un programa comunitario que patrulla las fronteras mediterráneas, pero que cuenta con menos recursos económicos que el anterior. Mientras que las ONG piden a la Unión Europea que garantice "una adecuada acogida" de estas personas, los centros de identificación italianos y muchos alcaldes de las localidades a las que llegan estos inmigrantes han advertido que están desbordados.
A toda esta situación se suma el hecho de que los presidentes de las regiones norteñas de Lombardía y Véneto, Roberto Maroni y Luca Zaia, respectivamente, ambos de la xenófoba Liga Norte, han amenazado con ocupar los centros, residencias o gimnasios donde son alojados los inmigrantes rescatados.
En el encuentro con el presidente de la República, el Papa afirmó que "la Iglesia ofrece a todos la belleza del Evangelio y su mensaje de salvación, y para llevar a cabo su misión,necesita condiciones de paz y tranquilidad que sólo los poderes públicos pueden promover". Y, en este sentido el Obispo de Roma aseguró que "el desarrollo ordenado de una sociedad civil pluralista postula que no se pretenda confinar el auténtico espíritu religioso sólo en la intimidad de la propia conciencia, sino que se reconozca también su papel significativo en la construcción de la sociedad, legitimando el válido aporte que esto puede ofrecer".
Y entre los bienes necesarios para el desarrollo de una colectividad el Papa señaló que el trabajo debe estar relacionado con la "dignidad de la persona". En este contexto, el problema de la carencia de trabajo entre los jóvenes es un "grito de dolor que interpela a los poderes públicos, las organizaciones intermedias, los empresarios privados y la comunidad eclesial" con el fin de que se realicen todos los esfuerzos para solucionar este problema dándole su justa prioridad. Porque, como dijo Francisco, la dignidad y el futuro reside en la disponibilidad del trabajo.
El Obispo de Roma también insistió en la atención especial que se debe prestar al medio ambiente, para tratar de mitigar los crecientes desequilibrios y la contaminación que suelen provocar verdaderos desastres ambientales. Para lo cual, dijo el Papa, es necesario adquirir plena conciencia de nuestros comportamientos sobre la creación. Asimismo, recordó que dentro de pocos días se inaugurará en la ciudad italiana de Milán la Exposición Universal con el tema: "Nutrir el planeta. Energía para la vida", y deseó que gracias a esta iniciativa se reflexione sobre las causas del degrado ambiental.
Al final de la audiencia se llevó a cabo el tradicional intercambio de regalos entre su Santidad Papa Francisco y el Presidente de la República. (RD/Agencias)
No hay comentarios:
Publicar un comentario