La Adoración de la Eucaristía que «es motor de conversión pastoral, de cambio». «Allí donde Cristo se hace presente, siempre cambia algo; allí donde pone su mano, algo nuevo ha convertido. La Eucaristía es la prueba de nuestra esperanza, de que un mundo nuevo puede llegar a partir de Cristo. Es antifatalista, porque cuando el pan se convierte en su Cuerpo y el vino en su Sangre, nuestro mundo desfigurado es llamado a cambiar de sustancia y de rostros. Cada Misa lleva la prueba y la esperanza de esta transfiguración, el mensaje de que el mundo no está sometido a lo irremediable. Es un proceso vivo de transformación en el que cada uno de nosotros es movilizado a cambiar el mundo frente al fatalismo y el escepticismo», concluyó.
Dominique Rey ha revolucionado su diócesis, la francesa de Fréjus-Toulon, en 18 años, hasta convertirla en un «laboratorio de nueva evangelización». Hace unas semanas pasó por España y ofreció claves para llevar a Cristo al mundo, una tarea apostólica que tiene en el centro la Eucaristía.
Fuente: Alfa y Omega.
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