El Templo Parroquial de Ntra. Sra. de Guadalupe, en Toscal-Longuera, Los Realejos, se encuentra preparado para la venida del Espíritu Santo, fruto de la Pascua en Pentecostés.
El martes 26 de mayo, desde las 09 a las 10:30 horas, se procedió a cambiar los manteles y tapetes, para planchar los nuevos de color rojo y tonalidad blanca que lucen en la parte central de este recinto religioso para destacar la importancia de la Eucaristía en la vida de la parroquia.
Como decían los mártires de Abitene (s. IV) "sine dominico non possum", "sin la celebración de la Eucaristía Dominical no podemos vivir".
La Eucaristía es "fuente y culmen de toda la vida cristiana" (LG 11). "Los demás sacramentos, como también todos los ministerios eclesiales y las obras de apostolado, están unidos a la Eucaristía y a ella se ordenan. La sagrada Eucaristía, en efecto, contiene todo el bien espiritual de la Iglesia, es decir, Cristo mismo, nuestra Pascua" (PO 5).
‘He venido a traer fuego a la tierra’, dijo el Señor. El Espíritu Santo es ese fuego, que inflama todo lo que toca y que llevó a los apóstoles y misioneros a anunciar el Evangelio hasta los confines del mundo. Es la llama que permite que los mártires den testimonio ante sus perseguidores, denuncien a emperadores y desafíen a reyes, leyes, ejércitos y gobiernos, sin miedo a la muerte ni al sufrimiento. Es el amor ardiente que hace que tú, cristiano, contemples milagros y prediques al mundo que Cristo ha resucitado.



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