Solo el corazón que no se deja secuestrar por la prisa es capaz de conmoverse, de no dejarse llevar por sí mismo y por las cosas que tiene que hacer, y de fijarse en los demás, en sus heridas, en sus necesidades. La compasión nace de la contemplación. #EvangeliodeHoy Mc 6,30-3.
Papa Francisco.

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