El cartel de esta cuaresma 2025 nos indica un ancla que se quiere sumergir en el mar, en la realidad de nuestras vidas, comunidades, Iglesia, sociedad… Un ancla con signos de desgaste, oxidada, usada… Pero un ancla con forma de cruz… toda una parábola. La Cuaresma nos lleva a reconocer y quitar todas las adherencias que ocultan y no dejan vivir y testimoniar la esperanza que se fundamenta en Cristo muerto y resucitado. Que, al terminar la Cuaresma, con su dinámica de conversión, resplandezca el brillo de una esperanza renovada.
Así en nuestra parroquia se utilizó el signo sugerido: Un ancla delante del altar. En ella, cada semana, o en algún momento orante comunitario, meditar sobre situaciones que provocan desesperanza, y que tenemos que convertir, con la gracia de Dios
Durante la Pascua se puede adornar de flores, porque anclados en Cristo muerto y resucitado renace y se fundamenta la esperanza cristiana.




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