“La oración no es para el obispo devoción, sino necesidad; no es una tarea más entre muchas otras, sino un ministerio de intercesión indispensable: debe llevar cada día, ante Dios a las personas y situaciones”, continuó el Papa, destacando que el obispo activo en la oración“comparte la pasión y la cruz de su Señor”, ya que -dijo- “es fácil llevar una cruz sobre el pecho…pero el Señor nos pide llevar un bien más pesado sobre nuestras espaldas y corazones: nos pide compartir su cruz”.
Papa Francisco.
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