Profesión de Fe y Juramento del Vicario Episcopal de La Laguna y Juez Diocesano

En la mañana de este miércoles 20 de julio, los sacerdotes Juan Antonio Guedes Suárez y Daniel Padilla Piñero realizaron ante el obispo, la profesión de fe y el juramento de fidelidad como nuevos vicario episcopal de La Laguna y juez diocesano, respectivamente.

El Ayuntamiento de Güímar no muestra colaboración para hacer el Jardín Municipal dedicado a D. Vicente Jorge Dorta

Esperando respuestas














Un representante de la comunidad parroquial de Ntra. Sra. del Rosario de Fátima, en el municipio de Güímar,  encargado de la organización de los actos socio-religiosos que con motivo de la Conmemoración del Centenario de las Apariciones de la Virgen a los pastores y del aniversario del fallecimiento del sacerdote D. Vicente Jorge Dorta,  se iniciarán en el mes de octubre, ha solicitado en septiembre de 2016 y el pasado jueves 14 de septiembre, por registro de entrada a la Concejalía de Servicios y a la Oficina Técnica del Ayuntamiento, para realizar diversas actuaciones de mejora en la plaza del barrio de Fátima, con la colocación de alumbrado, bancos y pintado del suelo de la plaza y la realización en la parte baja de este espacio público municipal, un jardín dedicado a la figura de D. Vicente Jorge Dorta, quien fuera párroco de Ntra. Sra. del Rosario de Fátima, durante 22 años.  


Aquí podemos ver cómo han levantado
los Flamboyanos el acerado
También se presenta otro registro para volver a solicitar el arreglo del jardín de la parte baja de la plaza donde están los flamboyanos ya que las raíces han levantado el acerado actual.



La Comisión de Honores y Distinciones dio el Visto Bueno a la realización del Jardín Municipal dedicado al sacerdote D. Vicente Jorge Dorta, al igual que el pleno municipal. También se cuenta con el apoyo de la Concejalía de Cultura para colocar un mosaico monumental. Aún se espera la respuesta de la Oficina Técnica y de la Concejalía de Servicios. 


Detalle del suelo de la Plaza




Pray for México. Oremos por México



EUCARISTÍA Y COLECTA ESTE DOMINGO 24 DE SEPTIEMBRE A LAS 12 HORAS.




ORACIÓN DE JUAN PABLO II 

A LA VIRGEN DE GUADALUPE

¡Oh Virgen Inmaculada

Madre del verdadero Dios y Madre de la Iglesia! 
Tú, que desde este lugar manifiestas
tu clemencia y tu compasión
a todos los que solicitan tu amparo;
escucha la oración que con filial confianza te dirigimos, 
y preséntala ante tu Hijo Jesús, único Redentor nuestro.

Madre de misericordia, Maestra del sacrificio escondido y silencioso, 

a Ti, que sales al encuentro de nosotros, los pecadores,
te consagramos en este día todo nuestro ser y todo nuestro amor.
Te consagramos también nuestra vida, nuestros trabajos,
nuestras alegrías, nuestras enfermedades y nuestros dolores.

Da la paz, la justicia y la prosperidad a nuestros pueblos;

ya que todo lo que tenemos y somos lo ponernos bajo tu cuidado, 
Señora y Madre nuestra.

Queremos ser totalmente tuyos y recorrer contigo el camino 

de una plena fidelidad a Jesucristo en su Iglesia:
no nos sueltes de tu mano amorosa.

Virgen de Guadalupe, Madre de las Américas, 

te pedimos por todos los obispos, para que conduzcan a los fieles por senderos
de intensa vida cristiana, de amor y de humilde servicio a Dios y a las almas.

Contempla esta inmensa mies, e intercede para que el Señor infunda 

hambre de santidad en todo el Pueblo de Dios, y otorgue abundantes
vocaciones de sacerdotes y religiosos, fuertes en la fe 
y celosos dispensadores de los misterios de Dios.

Concede a nuestros hogares

la gracia de amar y de respetar la vida que comienza.
con el mismo amor con el que concebiste en tu seno
la vida del Hijo de Dios.
Virgen Santa María, Madre del Amor Hermoso, protege a nuestras familias,
para que estén siempre muy unidas, y bendice la educación de nuestros hijos.

Esperanza nuestra, míranos con compasión,

enséñanos a ir continuamente a Jesús y, si caemos, ayúdanos
a levantarnos, a volver a El, mediante la confesión de nuestras culpas 
y pecados en el sacramento de la penitencia,
que trae sosiego al alma.
Te suplicamos que nos concedas un amor muy grande a todos los santos sacramentos
que son como las huellas que tu Hijo nos dejó en la tierra.

Así, Madre Santísima, con la paz de Dios en la conciencia,

con nuestros corazones libres de mal y de odios,
podremos llevar a todos la verdadera alegría y la verdadera paz, 
que vienen de tu Hijo, nuestro Señor Jesucristo,
que con Dios Padre y con el Espíritu Santo, 
vive v reina por los siglos de los siglos.

Amén.
México, enero de 1979.
IOANNES PAULUS PP.II





Nuestro párroco confiesa y concelebra en el Santuario de Ntra. Sra. de El Carmen



Fotos realizadas por Gabriel Benítez Pérez

El 20 de septiembre nuestro párroco ha ido al Santuario de Ntra. Sra. de El Carmen en Los Realejos, invitado por su cura- párroco, para ayudarle a confesar, concelebrar y a repartir la comunión a los feligreses y devotos de la imagen de la Virgen que tanto fervor y devoción despierta en el corazón de los habitantes del Valle de La Orotava. 

A su término un chocolate con churros con el compañero sacerdote D. Marcos y compartir con la gente mucha de ella de Toscal- Longuera o del municipio de Los Realejos. 

“Prefiero una Iglesia accidentada, herida y manchada por salir a la calle, que una Iglesia enferma por el encierro y la comodidad de aferrase a las propias seguridades. No quiero una Iglesia preocupada por ser el centro y que termina clausurada en una maraña de obsesiones y procedimientos”.Salir a las periferias. Jesús da a conocer con dos imágenes audaces y sorprendentes lo que piensa y espera de sus seguidores. No han de vivir pensando siempre en sus propios intereses, su prestigio o su poder. Aunque son un grupo pequeño en medio del vasto Imperio de Roma, han de ser la “sal” que necesita la tierra y la “luz” que le hace falta al mundo. “Vosotros sois la sal de la tierra”. Las gentes sencillas de Galilea captan espontáneamente el lenguaje de Jesús. Todo el mundo sabe que la sal sirve, sobre todo, para dar sabor a la comida y para preservar los alimentos de la corrupción". 

Papa Francisco. 




Mejoras en la campana del Templo Parroquial San Antonio de Padua




El miércoles 20 de septiembre se ha realizado una pequeña intervención en la única campana que posee el Templo Parroquial de San Antonio de Padua en su espadaña. 
Esta actuación ha consistido en engrasar todos y cada uno de los engranajes que se encuentran ubicados en la misma para que tanto si el toque es manual como mecánico sea más ágil y menos costoso además de reparar algunas partes oxidadas por el paso del tiempo. Y ha servido para ver el estado en el que se encuentran las tejas. 







Eucaristía de Inicio de Curso Pastoral para todos los católicos de Toscal-Longuera


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Nuestro párroco nos convoca a la Eucaristía de Inicio del curso pastoral 2017- 2018 en la Iglesia Parroquial de Ntra. Sra. de Guadalupe (Toscal-Longuera. Los Realejos) y posteriormente al trabajo en grupos con los agentes de pastoral para coordinar la inminente fase celebrativa y práctica de la Misión Diocesana en nuestros territorios pastorales.
18:30 horas Eucaristía.
19:00 horas. Asamblea Parroquial.

Unidos con México


La Virgen de Guadalupe nos une en oración y solidaridad con los hermanos que sufren por el terremoto. 🇲🇽

Agenda Pastoral Miércoles

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09:00- Eucaristía en el Santuario de Ntra. Sra. de El Carmen en Los Realejos.

11:00- Centro de Atención al Feligrés Ntra. Sra. de Guadalupe. 

16: 30- Reunión Boda 23 de septiembre. 

18:00- Eucaristía en San Antonio de Padua.


19:00- Reunión en San Antonio. 

Nuevo párroco para la comunidad de la Higuerita


La imagen puede contener: una o varias personas

El obispo ha encomendado esta comunidad al sacerdote Paúl Francisco Javier López Echevarría que, en este momento estaba desempeñando su ministerio pastoral en Gran Canaria.

Ixcis en Tenerife



Esta semana tendremos dos eventos con el grupo malagueño de música católica Ixcis. El viernes actuarán en el Seminario Diocesano, en las Jornadas de Comienzo de Curso, a las 20:30 horas; y el sábado en el Colegio de La Milagrosa, en La Orotava, a las 19:00 horas.
Este grupo, formado por seis laicos y un sacerdote, nace en Málaga en el año 1992. Los miembros son de distintas comunidades, pero que les une su amor a Cristo y a la música y unen estas dos realidades para ayudar a profundizar en Dios. Han sacado varios discos y este año están cumpliendo su 25 aniversario. Una buena ocasión para compartir con ellos su experiencia y su belleza.

Celebración del Envío de los Catequistas 24 de septiembre

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"Yo soy la Vid, vosotros los sarmientos". 
Jn 15, 1-8. 


Acompañar y Frutificar

El domingo 24 de septiembre las dos Comunidades Parroquiales de Ntra. Sra. de Guadalupe y San Antonio de Padua, celebran el Envío de las personas que Dios ha elegido y destinado al Anuncio de la Buena Nueva en cada uno de los destinatarios del curso pastoral 2017- 2018. 

Parroquia Ntra. Sra. de Guadalupe: 12 horas. 

Parroquia San Antonio de Padua: 18:00 horas. 
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Francisco subrayó que las parroquias deben “abrir las puertas y dejar que Jesús pueda salir. ¡Tantas veces tenemos a Jesús encerrado en las parroquias con nosotros y nosotros no salimos y no dejamos que Él salga!”.
“¡Abrir las puertas para que Él salga, al menos Él! Se trata de una Iglesia ‘en salida’: siempre una Iglesia en salida”.

Jesucristo es el objeto perenne de nuestra predicación

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(...) "Yo nunca me cansaría de hablar de él; él es la luz, la verdad, más aún, el camino, y la verdad, y la vida; él es el pan y la fuente de agua viva, que satisface nuestra hambre y nuestra sed; él es nuestro pastor, nuestro guía, nuestro ejemplo, nuestro consuelo, nuestro hermano. Él, como nosotros y más que nosotros, fue pequeño, pobre, humillado, sujeto al trabajo, oprimido, paciente. Por nosotros habló, obró milagros, instituyó el nuevo reino en el que los pobres son bienaventurados, en el que la paz es el principio de la convivencia, en el que los limpios de corazón y los que lloran son ensalzados y consolados, en el que los que tienen hambre de justicia son saciados, en el que los pecadores pueden alcanzar el perdón, en el que todos son hermanos.


¡Jesucristo! Recordadlo: él es el objeto perenne de nuestra predicación; nuestro anhelo es que su nombre resuene hasta los confines de la tierra y por los siglos de los siglos " (...).


Homilía pronunciada por el Papa Pablo VI en Manila 29 noviembre 1970

Anota en tu agenda estos cambios en los horarios de las Misas


Sobre Roca Firme

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Evangelio según san Lucas (6,43-49)
 En aquel tiempo, decía Jesús a sus discípulos: «No hay árbol sano que dé fruto dañado, ni árbol dañado que dé fruto sano. Cada árbol se conoce por su fruto; porque no se cosechan higos de las zarzas, ni se vendimian racimos de los espinos. El que es bueno, de la bondad que atesora en su corazón saca el bien, y el que es malo, de la maldad saca el mal; porque lo que rebosa del corazón, lo habla la boca. ¿Por qué me llamáis "Señor, Señor" y no hacéis lo que digo? El que se acerca a mí, escucha mis palabras y las pone por obra, os voy a decir a quién se parece: se parece a uno que edificaba una casa: cavó, ahondó y puso los cimientos sobre roca; vino una crecida, arremetió el río contra aquella casa, y no pudo tambalearla, porque estaba sólidamente construida. El que escucha y no pone por obra se parece a uno que edificó una casa sobre tierra, sin cimiento; arremetió contra ella el río, y en seguida se derrumbó desplomándose.»

Palabra del Señor

El cristianismo no es una teoría o un discurso piadoso, es ante todo, una vida. ¡Al árbol se le juzga por sus frutos! Cuando el corazón es bueno vive de la gracia de Dios y late al ritmo de su misericordia. 

No basta con decir: "Señor, Señor", tenemos que vivir en conformidad con la ley de la misericordia: ¿Vives contando solamente con tus propias fuerzas o pones tu confianza en Dios?
No podemos asumir el testamento del Maestro arrodillado a los pies de los discípulos y comulgar al mismo tiempo con el espíritu del mundo que aplasta a los débiles, abandona a los desesperados, somete a los que dudan y destruye a los que se desvían.
Nos toca sumergirnos hasta el fondo en esta vida y construir sobre la roca firme del amor que llega hasta el límite. La casa resistirá entonces las tempestades, y nuestra vida se desarrollará en comunión eterna con Dios.

¡Paz y Bien!.

Fuente: http://ofminmaculada.org

Reflexión Pastoral para el Domund 2017

Javier Carlos Gómez

Delegado Diocesano de Misiones y Director Diocesano de OMP de Valladolid

CUESTIÓN DE VALENTÍA
Coincidiendo con la solemnidad de Pentecostés, el papa Francisco hizo público su Mensaje para la Jornada Mundial de las Misiones de este año 2017. “Esta jornada —nos dice— nos invita a reflexionar de nuevo sobre la misión en el corazón de la fe cristiana”. Tres preguntas clave aparecen en la introducción del Mensaje: “¿Cuál es el fundamento de la misión? ¿Cuál es el corazón de la misión? ¿Cuáles son las actitudes vitales de la misión?”.
Consideramos que él mismo va dando respuesta a estas preguntas en el resto del Mensaje. Manifiesta con claridad que el fundamento de la misión es el Evangelio: “La misión está fundada sobre la fuerza transformadora del Evangelio” (n. 1). Evangelio que es “una persona que se ofrece e invita a una participación en su misterio pascual” (n. 4). Y, de esta manera, “a través del anuncio del Evangelio, Jesús se convierte de nuevo en contemporáneo nuestro, de modo que quienes lo acogen con fe y amor experimentan la fuerza transformadora de su Espíritu” (n. 3).
En relación con la segunda pregunta que Francisco se hace, bien podemos decir con él que el corazón de la misión no es otro que “Cristo resucitado, el cual, comunicando su Espíritu se convierte en Camino, Verdad y Vida para nosotros” (n. 1). “El Evangelio, mensaje de salvación y anuncio de la Buena Noticia, se convierte de esta manera en fuente” (n. 4) de donde brota la fuerza necesaria para salir de nuestra realidad y acercarnos a otras realidades. En el corazón de la misión deben estar los jóvenes, “que son la esperanza de la misión” (n. 8), porque de ellos es el futuro; y está también la misericordia (n. 5). El misionero, con esa capacidad de acercarse a los más desfavorecidos para compartir su causa y su suerte, se identifica con el Buen Pastor, que carga sobre sus hombros las debilidades de los hermanos.
Encontramos asimismo en el Mensaje una serie de actitudes que caracterizan la vida del misionero: “alegría contagiosa” (n. 1), “confianza y valor “ (n. 1), “actitud de salida para llegar a las periferias” (n. 6) y también la humildad —“humilde instrumento de mediación del Reino” (n. 7)—.
Desde esa actitud de valentía que destaca el Papa en su Mensaje (n. 1) y que acompaña siempre al misionero, este año el lema del Domund nos hace una invitación a ser valientes para vivir la realidad de la misión en el contexto en el que nos encontramos. La verdad es que no es una idea nueva, ni en la pastoral ni en la vida de la Iglesia. Desde sus comienzos, la primera comunidad hizo gala de una gran valentía para presentarse en la plaza pública, para confesar y ofrecer su fe a todos los que quisieran escuchar.
Tal vez sea conveniente aclarar que hay, al menos, dos posibles formas de entender la valentía. Una primera, que consideramos negativa, está apoyada en la fuerza física, sirve para manifestar la superioridad y se convierte en una manera de dominio u opresión. El valiente, en este caso, es temido. La otra cara de la valentía está en relación con la disponibilidad para hacer frente a las realidades de cada momento e intentar aportar una solución o paliar sus efectos negativos. En este caso, la valentía es liberadora y testimonial. Aquí el valiente es querido y, en algunas ocasiones, hasta condecorado.
En estas líneas vamos a centrarnos en algunos momentos puntuales de la actividad misionera de la Iglesia, para destacar cómo aparece reflejada esa valentía para asumir la misión a la que, como creyentes, hemos sido enviados.
Jesús impresionó por su valentía
Marcos, en su Evangelio, nos presenta a Jesús recibiendo el bautismo de manos de Juan y comenzando inmediatamente la misión: “Después de que Juan fue entregado, Jesús se marchó a Galilea a proclamar el Evangelio de Dios” (Mc 1,14). Esta va a ser la actividad central de Jesús y a la que va a dedicar todos sus esfuerzos. Es consciente de que ha recibido una misión de manos de su Padre Dios, y a ella se va a entregar con todas sus fuerzas. En virtud de esta tarea misionera, son muchas las ocasiones en las que, en los evangelios, encontramos a Jesús de camino o cruzando el lago para llevar la Buena Noticia a todos los lugares que pueda: “Mientras iban de camino, le dijo uno: «Te seguiré adondequiera que vayas»” (Lc 9,57).
Podemos pensar que Jesús, “por ser vos quien sois”, no encontró dificultades en su tarea misionera. Realmente las tuvo y, como sabemos muy bien, tan serias que le llevaron a la muerte. Manifiesta su valentía hablando abiertamente (cf. Lc 12,1-2); poniendo a la persona por encima de normas e instituciones (cf. Lc 6,6-11); clarificando su situación ante el poder político (cf. Jn 19,11); asumiendo su realidad y dando la cara sin reparos (cf. Jn 18,4-8).
Sin lugar a duda, podemos afirmar que donde Jesús manifiesta su mayor valentía es cuando, en el huerto de los Olivos, acepta la voluntad del Padre: “Padre, si quieres, aparta de mí este cáliz; pero que no se haga mi voluntad, sino la tuya” (Lc 22,42). Y cuando, en la cruz, perdona a los que le condenaban a muerte (cf. Lc 23,34). Solamente los valientes reaccionan con el perdón. La cobardía conduce a la venganza, al rechazo o al resentimiento.
La valentía de la primera comunidad
En el momento del prendimiento asistimos a la desbandada de los discípulos, que huyen despavoridos porque sentían que su vida corría peligro. Pedro, a pesar de sus promesas, manifiesta también su miedo cuando en tres ocasiones niega tener nada que ver con Jesús.
Todo cambia después de la efusión del Espíritu Santo: “Entonces Pedro, poniéndose en pie junto con los Once, levantó su voz y con toda solemnidad declaró ante ellos” (Hch 2,14). Y la declaración que va a hacer es una confesión de fe en el Señor Jesús. Hay que tener mucho valor para dirigirse así a los que, hace pocos días, habían pensado que, eliminando a Jesús, podían cortar la experiencia de una espiritualidad y una forma nueva de relacionarse con Dios que comenzó en Galilea.
Fueron valientes también cuando, para cumplir con su misión, tuvieron que enfrentarse a las autoridades y afirmar sin reservas “¿Es justo ante Dios que os obedezcamos a vosotros más que a él? Juzgadlo vosotros. Por nuestra parte no podemos menos de contar lo que hemos visto y oído” (Hch 4,19-20).
Otra forma de entender la valentía en esa primera comunidad se expresa en la disponibilidad que tienen para ir solucionando los problemas que van apareciendo, según va creciendo el pequeño grupo. Dan solución a las quejas que se presentan en la atención a las viudas y eligen unos servidores de la comunidad (cf. Hch 6,1-3). Se reúnen en el concilio de Jerusalén para abordar la pluralidad de culturas en la Iglesia y establecer unas pautas de comportamiento mínimas, pero que sean lo suficientemente fuertes como para mantener la unidad en una misma fe (cf. Hch 15).
La valentía de los misioneros
Desde el momento en que Bernabé y Saulo fueron enviados por la comunidad de Antioquía para la misión en Chipre (cf. Hch 13,1-4), hasta, por ejemplo, el envío realizado el pasado 28 de mayo en la catedral de la Almudena de Madrid, se cuentan por millones los bautizados que han participado en la actividad misionera de la Iglesia.
Muchos de ellos han mostrado una gran valentía para dejar su tierra, su casa, sus costumbres, y aventurarse en otros lugares, muchas veces inseguros. Han manifestado su valentía en la temeridad de sus viajes, dada la precariedad de los medios con los que se contaba para los desplazamientos. En la constancia y perseverancia a la hora de aprender lenguas nuevas y adaptarse a culturas tan distintas. En el desafío a enfermedades contagiosas y a poderes políticos que les han perseguido y martirizado.
También ha habido un sinfín de personas que, sin salir a ningún lugar, han sido valientes para ver más allá de los muros de sus fronteras y, como Santa Teresa de Lisieux, desear ardientemente que todos conocieran el Evangelio y orar por este motivo. O como los enfermos misioneros, que tienen el valor de ofrecer sus dolores y penalidades en apoyo a los misioneros, conscientes así de su ayuda y colaboración en la misión universal.
Al terminar su Mensaje, una vez más nos recuerda Francisco que “las Obras Misionales Pontificias son un instrumento precioso para suscitar en cada comunidad cristiana el deseo de salir” (n. 9). Es toda esa fantástica tarea de animación misionera que vamos haciendo, y que es tan importante para la vida de la Iglesia. Y junto a la animación, la colaboración: “La Jornada Mundial de las Misiones, promovida por la Obra de la Propagación de la Fe, es una ocasión favorable para que el corazón misionero de las comunidades cristianas participe, a través de la oración, del testimonio de vida y de la comunión de bienes en la respuesta a las graves y vastas necesidades de la evangelización” (n. 9).

¡Sé valiente!. La Misión te Espera. Domund 2017

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MENSAJE DEL SANTO PADRE FRANCISCO
PARA LA JORNADA MUNDIAL DE LAS MISIONES 2017

La misión en el corazón de la fe cristiana

Queridos hermanos y hermanas:
Este año la Jornada Mundial de las Misiones nos vuelve a convocar entorno a la persona de Jesús, «el primero y el más grande evangelizador» (Pablo VI, Exhort. ap. Evangelii nuntiandi, 7), que nos llama continuamente a anunciar el Evangelio del amor de Dios Padre con la fuerza del Espíritu Santo. Esta Jornada nos invita a reflexionar de nuevo sobre la misión en el corazón de la fe cristiana. De hecho, la Iglesia es misionera por naturaleza; si no lo fuera, no sería la Iglesia de Cristo, sino que sería sólo una asociación entre muchas otras, que terminaría rápidamente agotando su propósito y desapareciendo. Por ello, se nos invita a hacernos algunas preguntas que tocan nuestra identidad cristiana y nuestras responsabilidades como creyentes, en un mundo confundido por tantas ilusiones, herido por grandes frustraciones y desgarrado por numerosas guerras fratricidas, que afectan de forma injusta sobre todo a los inocentes. ¿Cuál es el fundamento de la misión? ¿Cuál es el corazón de la misión? ¿Cuáles son las actitudes vitales de la misión?
La misión y el poder transformador del Evangelio de Cristo, Camino, Verdad y Vida
1. La misión de la Iglesia, destinada a todas las personas de buena voluntad, está fundada sobre la fuerza transformadora del Evangelio. El Evangelio es la Buena Nueva que trae consigo una alegría contagiosa, porque contiene y ofrece una vida nueva: la de Cristo resucitado, el cual, comunicando su Espíritu dador de vida, se convierte en Camino, Verdad y Vida por nosotros (cf. Jn 14,6). Es Camino que nos invita a seguirlo con confianza y valor. Al seguir a Jesús como nuestro Camino, experimentamos la Verdad y recibimos su Vida, que es la plena comunión con Dios Padre en la fuerza del Espíritu Santo, que nos libera de toda forma de egoísmo y es fuente de creatividad en el amor.
2. Dios Padre desea esta transformación existencial de sus hijos e hijas; transformación que se expresa como culto en espíritu y en verdad (cf. Jn 4,23-24), en una vida animada por el Espíritu Santo en la imitación del Hijo Jesús, para gloria de Dios Padre. «La gloria de Dios es el hombre viviente» (Ireneo, Adversus haereses IV, 20,7). De este modo, el anuncio del Evangelio se convierte en palabra viva y eficaz que realiza lo que proclama (cf. Is 55,10-11), es decir Jesucristo, el cual continuamente se hace carne en cada situación humana (cf. Jn 1,14).
La misión y el kairos de Cristo
3. La misión de la Iglesia no es la propagación de una ideología religiosa, ni tampoco la propuesta de una ética sublime. Muchos movimientos del mundo saben proponer grandes ideales o expresiones éticas sublimes. A través de la misión de la Iglesia, Jesucristo sigue evangelizando y actuando; por eso, ella representa el kairos, el tiempo propicio de la salvación en la historia. A través del anuncio del Evangelio, Jesús se convierte de nuevo en contemporáneo nuestro, de modo que quienes lo acogen con fe y amor experimentan la fuerza transformadora de su Espíritu de Resucitado que fecunda lo humano y la creación, como la lluvia lo hace con la tierra. «Su resurrección no es algo del pasado; entraña una fuerza de vida que ha penetrado el mundo. Donde parece que todo ha muerto, por todas partes vuelven a aparecer los brotes de la resurrección. Es una fuerza imparable» (Exhort. ap. Evangelii gaudium, 276).
4. Recordemos siempre que «no se comienza a ser cristiano por una decisión ética o una gran idea, sino por el encuentro con un acontecimiento, con una Persona, que da un nuevo horizonte a la vida y, con ello, una orientación decisiva» (Benedicto XVI, Carta enc. Deus caritas est, 1). El Evangelio es una persona, que continuamente se ofrece y continuamente invita a los que la reciben con fe humilde y laboriosa a compartir su vida mediante la participación efectiva en su misterio pascual de muerte y resurrección. El Evangelio se convierte así, por medio del Bautismo, en fuente de vida nueva, libre del dominio del pecado, iluminada y transformada por el Espíritu Santo; por medio de la Confirmación, se hace unción fortalecedora que, gracias al mismo Espíritu, indica caminos y estrategias nuevas de testimonio y de proximidad; y por medio de la Eucaristía se convierte en el alimento del hombre nuevo, «medicina de inmortalidad» (Ignacio de Antioquía, Epístola ad Ephesios, 20,2).
5. El mundo necesita el Evangelio de Jesucristo como algo esencial. Él, a través de la Iglesia, continúa su misión de Buen Samaritano, curando las heridas sangrantes de la humanidad, y de Buen Pastor, buscando sin descanso a quienes se han perdido por caminos tortuosos y sin una meta. Gracias a Dios no faltan experiencias significativas que dan testimonio de la fuerza transformadora del Evangelio. Pienso en el gesto de aquel estudiante Dinka que, a costa de su propia vida, protegió a un estudiante de la tribu Nuer que iba a ser asesinado. Pienso en aquella celebración eucarística en Kitgum, en el norte de Uganda, por aquel entonces, ensangrentada por la ferocidad de un grupo de rebeldes, cuando un misionero hizo repetir al pueblo las palabras de Jesús en la cruz: «Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?», como expresión del grito desesperado de los hermanos y hermanas del Señor crucificado. Esa celebración fue para la gente una fuente de gran consuelo y valor. Y podemos pensar en muchos, numerosísimos testimonios de cómo el Evangelio ayuda a superar la cerrazón, los conflictos, el racismo, el tribalismo, promoviendo en todas partes y entre todos la reconciliación, la fraternidad y el saber compartir.
La misión inspira una espiritualidad de éxodo continuo, peregrinación y exilio
6. La misión de la Iglesia está animada por una espiritualidad de éxodo continuo. Se trata de «salir de la propia comodidad y atreverse a llegar a todas las periferias que necesitan la luz del Evangelio» (Exhort. ap. Evangelii gaudium, 20). La misión de la Iglesia estimula una actitud de continua peregrinación a través de los diversos desiertos de la vida, a través de las diferentes experiencias de hambre y sed, de verdad y de justicia. La misión de la Iglesia propone una experiencia de continuo exilio, para hacer sentir al hombre, sediento de infinito, su condición de exiliado en camino hacia la patria final, entre el «ya» y el «todavía no» del Reino de los Cielos.
7. La misión dice a la Iglesia que ella no es un fin en sí misma, sino que es un humilde instrumento y mediación del Reino. Una Iglesia autorreferencial, que se complace en éxitos terrenos, no es la Iglesia de Cristo, no es su cuerpo crucificado y glorioso. Es por eso que debemos preferir «una Iglesia accidentada, herida y manchada por salir a la calle, antes que una Iglesia enferma por el encierro y la comodidad de aferrarse a las propias seguridades» (ibíd., 49).
Los jóvenes, esperanza de la misión
8. Los jóvenes son la esperanza de la misión. La persona de Jesús y la Buena Nueva proclamada por él siguen fascinando a muchos jóvenes. Ellos buscan caminos en los que poner en práctica el valor y los impulsos del corazón al servicio de la humanidad. «Son muchos los jóvenes que se solidarizan ante los males del mundo y se embarcan en diversas formas de militancia y voluntariado [...]. ¡Qué bueno es que los jóvenes sean “callejeros de la fe”, felices de llevar a Jesucristo a cada esquina, a cada plaza, a cada rincón de la tierra!» (ibíd., 106). La próxima Asamblea General Ordinaria del Sínodo de los Obispos, que tendrá lugar en el año 2018 sobre el tema «los jóvenes, la fe y el discernimiento vocacional», se presenta como una oportunidad providencial para involucrar a los jóvenes en la responsabilidad misionera, que necesita de su rica imaginación y creatividad.
El servicio de las Obras Misionales Pontificias
9. Las Obras Misionales Pontificias son un instrumento precioso para suscitar en cada comunidad cristiana el deseo de salir de sus propias fronteras y sus seguridades, y remar mar adentro para anunciar el Evangelio a todos. A través de una profunda espiritualidad misionera, que hay que vivir a diario, de un compromiso constante de formación y animación misionera, muchachos, jóvenes, adultos, familias, sacerdotes, religiosos y obispos se involucran para que crezca en cada uno un corazón misionero. La Jornada Mundial de las Misiones, promovida por la Obra de la Propagación de la Fe, es una ocasión favorable para que el corazón misionero de las comunidades cristianas participe, a través de la oración, del testimonio de vida y de la comunión de bienes, en la respuesta a las graves y vastas necesidades de la evangelización.
Hacer misión con María, Madre de la evangelización
10. Queridos hermanos y hermanas, hagamos misión inspirándonos en María, Madre de la evangelización. Ella, movida por el Espíritu, recibió la Palabra de vida en lo más profundo de su fe humilde. Que la Virgen nos ayude a decir nuestro «sí» en la urgencia de hacer resonar la Buena Nueva de Jesús en nuestro tiempo; que nos obtenga un nuevo celo de resucitados para llevar a todos el Evangelio de la vida que vence a la muerte; que interceda por nosotros para que podamos adquirir la santa audacia de buscar nuevos caminos para que llegue a todos el don de la salvación.
Vaticano, 4 de junio de 2017
Solemnidad de Pentecostés

Francisco



El Cortejo de la Vida

Lucas (7,11-17)Evangelio según san Lucas (7,11-17)
 En aquel tiempo, se dirigía Jesús a una población llamada Naín, acompañado de sus discípulos y de mucha gente. Al llegar a la entrada de la población, se encontró con que sacaban a enterrar a un muerto, hijo único de una viuda, a la que acompañaba una gran muchedumbre. 

Cuando el Señor la vio, se compadeció de ella y le dijo: «No llores.» 
Acercándose al ataúd, lo tocó y los que lo llevaban se detuvieron. Entonces dijo Jesús: «Joven, yo te lo mando: levántate.»
Inmediatamente el que había muerto se levantó y comenzó a hablar. Jesús se lo entregó a su madre.
Al ver esto, todos se llenaron de temor y comenzaron a glorificar a Dios, diciendo: «Un gran profeta ha surgido entre nosotros. Dios ha visitado a su pueblo.»
La noticia de este hecho se divulgó por toda Judea y por las regiones circunvecinas.
Palabra del Señor

Estamos ante dos cortejos que salen mutuamente al encuentro; por un lado, un único hijo que llevan a enterrar fuera de la ciudad; por otro, los discípulos con Jesús. El hijo de la viuda y el Hijo de Dios.

Dos cortejos, uno conducido por un muerto; el otro conducido por Jesús, el Viviente. 
A la puerta de la ciudad, el joven muerto y el Vivo cambiarán su condición: el muerto despertará a la vida, mientras que el Vivo irá a la muerte. 
Dios no puede abandonar a la muerte al hombre del que siente lástima. La misericordia de Dios es la otra cara de su poder creador: Dios ama, y su amor es vida, renacimiento, resurrección, salvación, gracia, novedad. 
Dios nos quiere levantado, él frena todo cortejo de muerte, no consentirá que el joven vea la corrupción. 
Y tu, ¿en que cortejo estas? ¿Cómo vas por la vida? ¿Cuáles son las actitudes, palabras y gestos que acompañan a tu vida? ¿Hablan de vida o de muerte? ¿Estás en el coro de los pesimistas, de los que sólo lloran y no hacen nada por cambiar esa realidad, o por el contrario, te encuentras en el cortejo de la vida, de los que siguen a Jesús , Señor de la vida?

¡Paz y Bien!