Involurarse: Caminos de Cuaresma


Ya lo sé. No me lo digan.
La cuaresma es un camino.
Camino de tentación y de triunfo.
Camino de lucha y esfuerzo.
Es de los caminos que me gustan.
No me gustan los caminos hechos.
No me gustan los caminos andados.
No me gustan los caminos cortos.
No me gustan los caminos de todos.

Me gustan los caminos de Dios,
Que también son mis caminos.
Me gustan los caminos que exigen esfuerzo.
Los caminos que requieren valentía.
Los caminos que exigen decisión.
Por eso me gustan los caminos de cuaresma.
Esos que requieren conversión.
Esos que exigen cambiar de corazón.
Esos que requieren cambiar de cabeza.
Esos que exigen cambiar de vida.
Y que cuando lleguemos al final
El sea nuevo para nosotros
Y nosotros nuevos para El.

Me gustan los caminos de cuaresma.
Son los caminos que Dios nos pone por delante.
Son los caminos que El anduvo primero acompañando a su Pueblo.
Son los caminos que El anda con nosotros.
Son los caminos que El anda a nuestro lado.

Caminos en los que Dios es tentado en mis tentaciones.
Caminos en los que Dios cae, cuando yo caigo.
Caminos en los que Dios se levanta, cuando yo me levanto.
Caminos en los que Dios se cansa en mis cansancios.
Caminos en los que Dios sonríe en mi propia alegría.

Pero los caminos de la Cuaresma
no los quiero andar solo. Te necesito a mi lado.
No quiero llegar solo la final. Quiero llegar contigo.
Que cuando la tentación llama a mi corazón,
alguien ilumine mi camino.
Que si me canso, pueda contar con tu mano amiga.
Que si me fatigo, pueda escuchar tu voz de aliento.
Que si me voy quedando, que alguien me empuje y anime.

Por eso te necesito a ti.
Por eso me necesitas a mí.
Por eso nos necesita El.

Y que cuando lleguemos a la Pascua,
Sintamos que no hemos andado en balde.
Que no hemos corrido por gusto.
Que no hemos luchado inútilmente.
Que no hemos pasado hambre por deporte.
Que no hemos sido tentados por divertirnos.
Que no hemos vencido nuestra tentación de vanidad por placer.
Que no hemos vencido nuestras ansias de poder por amor al arte.
Sino que hemos querido ser fieles:

A nosotros mismos y a nuestro bautismo.
Al Evangelio en nosotros.

Y porque sentiremos que bien valió la pena:
luchar,
caminar,
cambiar.

Porque entonces, habrás hecho de nosotros,
Los primeros testigos de tu Resurrección.
Y se lo contaremos a los demás.
Y se lo diremos gozos:

“Lo hemos visto”.
“Se le apareció a Pedro y a todos nosotros”.
“Y está vivo”.
“Lo conocimos al partir el pan”.

Oración
Señor: Comenzamos este camino de cuarenta días.
Cuarenta días saliendo de nuestras esclavitudes.
Cuarenta días camino de nuestra liberación.
Y en ese nuestro caminar luchas y desalientos.
Tentación de regresar a nuestros ajos y cebollas.
Tentación de volver a nuestra condición de esclavos.
La libertad se nos ofrece, pero no se regala.
La libertad es una conquista que hay que luchar.
Estos días de Cuaresma no son días para mirar atrás.
Son días para mirar hacia delante.
Sentiremos el cansancio de las arenas del desierto
de nuestras vidas.
Pero allá, al final, siempre alumbra una luz de Pascua.
Nos acompañas en el camino. Pero nos esperas resucitado al final. Amén.

Juan Jáuregui

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