Celebración diocesana de San Juan de Ávila


Guía de Isora, tierra natal de uno de los presbíteros que este año celebra sus bodas de oro sacerdotales, Lucio González, acogió este miércoles 10 de mayo, la celebración de San Juan de Ávila, patrono del clero secular español.
A la cita acudieron en torno a 100 sacerdotes venidos de diferentes puntos de la diócesis e, incluso, de fuera de las islas, como fue el caso de Carmelo Pérez, presbítero que cumple este año sus bodas de plata sacerdotales y que desde hace unos años desempeña su ministerio pastoral en Madrid.
Tras la acogida en la plaza de la iglesia, los presbíteros se trasladaron al Centro Cultural del municipio isorano donde pudieron compartir un tiempo distendido. Seguidamente, comenzó el acto de bienvenida en el que el alcalde, Pedro Martín, entregó un obsequio al sacerdote Lucio González. Martín señaló que en él se cumple la máxima de que el sacerdocio no es una profesión sino que “es una manera de ser y de estar en el mundo. En definitiva, una manera de darse. Desde el ayuntamiento queremos homenajear, sobre todo, ese compromiso permanente por la evangelización”.
Tras las palabras del alcalde, Lucio González subió al escenario para recoger el obsequio que se trató de una escultura realizada por el artista isorano, Carlos Curbelo, conocido entre otras cosas, por su labor artística en la pascua florida de Guía de Isora. La obra representa a Cristo apoyado en un madero de almendro, propio del municipio. Lucio González, en su breve discurso de agradecimiento, relató una anécdota que le sucedió en la reciente celebración de sus bodas de oro, en La Laguna, para hacer hincapié en la importancia de tender puentes y no levantar muros. “Estaban cuatro profesores de universidad pegados a la puerta. A uno de ellos lo conozco desde hace mucho tiempo porque era compañero en las clases de Psicología. Les di un abrazo a todos pero fundamentalmente a este hombre que en una ocasión, cuando salíamos de clase me dijo: ‘Tú, sacerdote. Que me libre Dios de verte en ninguna parte. Sonriendo le dije que cuando votamos para que él fuera profesor, yo voté a favor. ¿Sabes por qué?, le pregunté, porque hay alguien que nos ama con locura, que ha pensado en ti y en mí. Tú y yo somos hermanos”, indicó González Gorrín.
Tras este sentido homenaje, el Padre Lope Rubio Parrado, natural de Zamora, que entre otras titulaciones es doctorado en Teología por la Pontificia Universidad de Santo Tomás de Roma, disertó sobre la figura del patrón del clero español. Rubio destacó diferentes facetas de San Juan de Ávila, entre ellas su gran espiritualidad y su marcada identidad sacerdotal.
Posteriormente, el obispo nivariense presidía la Eucaristía en la parroquia de Nuestra Señora de la Luz. Al comienzo de la celebración se bendijo el órgano de la parroquia, recientemente restaurado. La Dra. Rosario Álvarez Martínez, quien está promoviendo desde hace tiempo una incansable labor de restauración de estos instrumentos destinados a la música sacra, fue la encargada de definir la importancia de este órgano. “En Tenerife, éste es el órgano número 17 que restauramos. Llegó a la isla en 1870 y es muy similar al órgano que está en San Juan de la Rambla”.
Esta restauración, al igual que otras tantas, ha sido gracias a la ayuda destinada por el Cabildo. Por tal motivo, el obispo agradeció esta labor a la consejera insular de Patrimonio, Josefa Mesa, presente en la celebración. Asimismo, el prelado también quiso agradecer al ayuntamiento de Guía de Isora, representado por la concejal de cultura, Lorena del Carmen Medina, por la ayuda prestada en la reciente restauración de la fachada de la iglesia.
Ya en la Eucaristía, monseñor Álvarez hizo hincapié en varias ideas, sobre todo, dirigidas a los presbíteros. En este sentido, el obispo indicó la importancia de negarnos a nosotros mismos para seguir a Jesús. “En el evangelio vemos a Jesús que nos dice ‘el que cree en mí, ve al que me ha enviado’. Vemos ese ‘desaparecer’ de Jesús para que sea el Padre quien se manifieste. Ese vaciamiento propicia que pueda estar lleno del Padre. Lo mismo debemos hacer nosotros, los presbíteros. Deponer nuestros gustos, nuestros intereses para anunciarlo solo a Él”.
En otro momento de su homilía, el prelado nivariense recordó que esta misión no se realiza en soledad. “La mano del Señor está con nosotros, no tengamos miedo de anunciar aquello que da sentido a nuestras vidas. Seamos hombres de Dios”, concluyó monseñor Álvarez.
Cabe señalar que durante la jornada se dedicó un especial homenaje a los sacerdotes que están cumpliendo sus bodas de plata y oro sacerdotales. En este año 2017 cuatro sacerdotes cumplen cincuenta años de ordenados: Lucio González, Agustín Yanes, Hernando Perdomo y Daniel López OP. Por otra parte, las bodas de plata sacerdotales las celebran seis presbíteros: Carmelo Pérez, Vicente Spouy, Juan Carlos Alameda, Antonio Pérez, Agustín León y José Luis Guerra.
Terminada la eucaristía, en los salones parroquiales se sirvió el almuerzo. Durante el mismo, los homenajeados por sus bodas de oro y plata sacerdotales que pudieron estar presentes en la jornada, recibieron como regalo la bendición apostólica de su Santidad el Papa Francisco.

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