“Acoger, proteger, promover e integrar a los emigrantes y refugiados”, es el lema del mensaje que el papa Francisco ha dirigido a la Iglesia con motivo de la 104 Jornada Mundial del Emigrante y del Refugiado, que celebraremos el próximo domingo 14 de enero. Estos cuatro verbos son una clara invitación del Santo Padre a que como comunidad cristiana, estemos atentos a nuestros hermanos y hermanas migrantes y refugiados. Principalmente, a aquellos que más sufren y que viven en nuestro entorno más cercano.
El delegado de migraciones de nuestra diócesis, Jesús Alberto González, ha expresado que la celebración de esta jornada “nos impulsa y nos pide que conjuguemos con valentía estas cuatro actitudes y nos comprometamos a dar respuestas concretas ante esta realidad de las migraciones que viven tantas personas en el planeta”.
El Papa nos recuerda también en su mensaje que una tarea importante que tenemos como Iglesia es la de ser interlocutores ante otros agentes políticos y sociales para que asuman su responsabilidad en la defensa de los derechos y la dignidad de las personas migrantes y refugiadas.
González, ha añadido que “para nuestra Iglesia diocesana inmersa en tiempos de Misión, el ámbito de las migraciones es una llamada y una oportunidad de trabajo pastoral que no podemos ni debemos descuidar”.
Por último, el delegado de migraciones quiso hacer una invitación a que en las celebraciones de nuestras comunidades del próximo fin de semana, se cuide especialmente la intención de esta jornada. Para ello, recordó, es conveniente hacer uso de los materiales que desde la delegación se han hecho llegar a las parroquias.
“Acoger, proteger, promover e integrar a los emigrantes y refugiados”, es el lema del mensaje que el papa Francisco ha dirigido a la Iglesia con motivo de la 104 Jornada Mundial del Emigrante y del Refugiado, que celebraremos el próximo domingo 14 de enero. Estos cuatro verbos son una clara invitación del Santo Padre a que como comunidad cristiana, estemos atentos a nuestros hermanos y hermanas migrantes y refugiados. Principalmente, a aquellos que más sufren y que viven en nuestro entorno más cercano.
El delegado de migraciones de nuestra diócesis, Jesús Alberto González, ha expresado que la celebración de esta jornada “nos impulsa y nos pide que conjuguemos con valentía estas cuatro actitudes y nos comprometamos a dar respuestas concretas ante esta realidad de las migraciones que viven tantas personas en el planeta”.
El Papa nos recuerda también en su mensaje que una tarea importante que tenemos como Iglesia es la de ser interlocutores ante otros agentes políticos y sociales para que asuman su responsabilidad en la defensa de los derechos y la dignidad de las personas migrantes y refugiadas.
González, ha añadido que “para nuestra Iglesia diocesana inmersa en tiempos de Misión, el ámbito de las migraciones es una llamada y una oportunidad de trabajo pastoral que no podemos ni debemos descuidar”.
Por último, el delegado de migraciones quiso hacer una invitación a que en las celebraciones de nuestras comunidades del próximo fin de semana, se cuide especialmente la intención de esta jornada. Para ello, recordó, es conveniente hacer uso de los materiales que desde la delegación se han hecho llegar a las parroquias.
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