“Vuelve a la casa de tu Padre” dijo finalmente el Santo Padre. "Sin miedo", vuelve a los brazos de un Padre “rico en misericordia”, recordando que éste es el “tiempo para dejarse tocar el corazón” y “experimentar la ternura sanadora y reconciliadora de Dios”. “Deja que el Señor sane las heridas del pecado y cumpla la profecía hecha a nuestros padres: 'Les daré un corazón nuevo y pondré en ustedes un espíritu nuevo'.
El Papa Francisco presidió la Procesión Penitencial y Santa Misa de este Miércoles de Ceniza instando a detenernos para afinar los acordes disonantes de nuestra vida cristiana y volver con confianza a los brazos expectantes del Padre misericordioso.
Fuente Vatican News.

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