¡Paz!, ese deseo que llevamos en el corazón



Por Claudia Inazaurraga
Vicepresidenta 1ª
“Paz a todas las personas y a todas las naciones de la tierra. La paz, que los ángeles anunciaron a los pastores en la noche de Navidad, es una aspiración profunda de todas las personas y de todos los pueblo”. Así comienza el Mensaje que el Papa Francisco nos propone, en ocasión de la 51 Jornada Mundial de la Paz, a celebrarse el primer día del año 2018.
Tal vez, como nunca estas palabras resuenen entre nosotros como un eco vibrante del deseo que la mayoría de los argentinos llevamos en el corazón. Hemos vivido horas difíciles y tristes, esas en que la violencia lo desdibuja todo, dejándonos frente al vacío de sentido y al borde de la irracionalidad. No hay justificación para la violencia. Con la violencia todos perdemos, ahondando lo que nos separa, hiriendo los caminos para el encuentro.
No hay diferencia que pueda dar lugar a enfrentarnos entre hermanos, bajo el reclamo de derechos genuinos pero con la absurda reacción de las piedras, de las balas, de las bombas. No hay lógica que explique, en un país con tanto potencial como el nuestro, que no podamos asumir el camino del diálogo constructivo, que ha de caracterizar una democracia madura que ponga en primer lugar del Bien Común, a los que más necesitan, a los que se encuentran en estado de vulnerabilidad.
Necesitamos dirimir nuestras diferencias y lograr nuestros acuerdos en paz, como señalaron los Obispos argentinos: “Ninguna forma de violencia puede aceptarse. Como pastores de este pueblo, una vez más pedimos el diálogo y la consiguiente construcción de amplios consensos como el único camino para la convivencia en la amistad social así como para la aprobación de leyes importantes que afectan al conjunto de la población, especialmente a los más pobres y frágiles”[1][2]
Así podremos, a su vez, ensanchar más el corazón para seguir acogiendo en nuestra Patria a tantos hermanos que en el mundo huyen de la pobreza, de la guerra, de la inequidad, buscando horizontes de esperanza. El Santo Padre señala en el citado mensaje: “quisiera recordar a los más de 250 millones de migrantes en el mundo, de los que 22 millones y medio son refugiados… hombres y mujeres, niños, jóvenes y ancianos que buscan un lugar donde vivir en paz”.
Esta cifra nos interpela a ser generosamente creativos desde un despertar de nuestra conciencia para “ofrecer a los solicitantes de asilo, a los refugiados, a los inmigrantes y a las víctimas de la trata de seres humanos una posibilidad de encontrar la paz que buscan, se requiere una estrategia que conjugue cuatro acciones: acoger, proteger, promover e integrar”.
A esta propuesta del Papa, podríamos humildemente agregar,  en el contexto de su invitación y nuestra realidad, las acciones de respetar y tolerar,  encaminándonos a hacer de nuestra Patria una casa común y fraterna, capaz de recibir con generosidad y celebrar el don de la vida, más allá de cualquier diferencia.

Acción Católica Argentina.

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