El lunes 12 de noviembre, la Comunidad Parroquial de Ntra. Sra. de Guadalupe, con gran valentía y generosidad, se hizo presente en la plaza situada entre el polideportivo Toscal-Longuera y la Asociación de Vecinos La Barca, para celebrar su apuesta pastoral "Las Noches con Jesús". Propuesta evangelizadora que por tercer año consecutivo viene realizando. Y que en el presente curso 2018- 2019, tiene como intención preferente orar por las Periferias Existenciales y Geográficas.
Nuestro párroco da las gracias a las 15 personas que hicieron comunidad parroquial y oraron por las periferias de nuestro Barrio Toscal-Longuera.
La Iglesia vive del Cristo eucarístico, de Él se alimenta y por Él es iluminada. Cada vez que la Iglesia la celebra, los fieles
pueden revivir de algún modo la experiencia de los dos discípulos de Emaús: la Palabra de Dios
enardece el corazón y se le abren los ojos reconociéndolo cuando les parte el pan: «Entonces se les
abrieron los ojos y le reconocieron» (Lc 24, 31).6
La Eucaristía es el don más precioso que la Iglesia tiene en su caminar en la historia porque
allí la comunidad de los fieles encuentra su alimento espiritual para esta peregrinación terrena en la
presencia salvadora de Cristo. El lugar habitual de la celebración de la Eucaristía es la parroquia. Allí la Iglesia manifiesta su
esencial carácter comunitario que nace de la celebración eucarística. San Juan Pablo II afirma que “la
comunión eclesial, aun conservando siempre su dimensión universal, encuentra su expresión más
visible e inmediata en la parroquia. Ella es la última localización de la Iglesia; es, en cierto modo, la
misma Iglesia que vive entre las casas de sus hijos y de sus hijas”. La Iglesia toma
visibilidad de modo habitual con la celebración de la Eucaristía en la parroquia. Allí se manifiesta con
más claridad como comunidad del Resucitado porque la celebración eucarística actualiza el
acontecimiento pascual.
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