
Hemos sido llamados a la viña del Señor no para holgar, sino para trabajar en ella, y para producir frutos de buenas obras, de santidad, de paz, de fraternidad y de justicia, y para ofrecer esos frutos a toda la humanidad, invitando sin coacción a quien quiera a unirse en este trabajo, a Cristo como los sarmientos a la vid (cf. Jn 15 1-6). Ser cristiano consiste en asumir una actitud de servicio y apertura.
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