Carta Pastoral.
Queridos catequistas:
Con mucha esperanza, fe y corresponsabilidad, damos inicio al curso pastoral 2020- 2021, cargado de muchas oportunidades para crecer como personas y como cristianos. Momentos que estoy seguro, Dios va a aprovechar, si cada uno de vosotros le dais la oportunidad, para seguir capacitándote por el camino y para seguir diciéndote: ¡Ven y sígueme, porque te necesito! Que grande y a la vez que humilde y sencillo es el Señor. Todopoderoso y, sin embargo, quiere contar con cada uno de nosotros, vasijas de barro, para ser instrumentos, como lo fue nuestra querida Madre, la Santísima Virgen María de Guadalupe, y el valeroso San Antonio de Padua, en la obra de la Salvación. Cada catequista es un destello del amor de Cristo, que, en la oscuridad de nuestro contexto histórico, es una chispa que puede despertar a un pueblo sin fuerzas para luchar. Cristo es el único que hace renacer esa esperanza que te hace caminar y hacerte descubrir que en las cosas pequeñas y sencillas es donde se puede encontrar lo grande. Sólo el corazón de Cristo te hará ver lo importante y esencial en la vida. Esa vida que es un regalo sagrado de Dios que hay que vivir a fondo y hay que entregar generosamente. ¡Qué grande es tener fe en las cosas pequeñas y que apenas se ven! En ese grupo de niños, en el conjunto de los padres, en la parroquia a la que perteneces, en los ancianos, encarcelados, enfermos, en tus circunstancias personales, etc.
Llega el día en que la Iglesia, en su concreción más cercana, la parroquia, celebra el envío de las personas que han respondido a la llamada del Señor y siguen respondiendo desde la fe perseverante, que se alimenta de la oración diaria, de la Eucaristía bien celebrada, adorada y vivida. Es el día en el que cada persona, aquí presente, de manera presencial y ante la comunidad, renueva el compromiso de ir y anunciar la Palabra del Señor hasta el final.
Debemos saber que el Señor es nuestro Pastor y nada nos puede faltar. Debemos crecer en ese conocimiento cercano y profundo de Jesús como Buen Pastor. En todo lugar y en toda circunstancia lo debemos vivir y profundizar. Él nos hace tener fe en las cosas pequeñas y descubrir que en las cosas pequeñas y sencillas se puede hallar lo grande. ¿Y qué es lo grande? el Amor de Dios que nos lleva a la Santidad que nos da una alegría grande de gastarnos y desgastarnos en su servicio. Cuando una persona ama y entrega su vida, "huele a oveja", como nos dice el Papa Francisco. ¿Y qué significa esta expresión que usa el sucesor de San Pedro? pues que esa entrega a los demás, cuando es sincera queda en nuestro corazón ese afecto, ese cariño y ese amor por Cristo y por su gente, nuestro pueblo. Un catequista es muy querido y recordado, cuando vive su vocación y su servicio con coherencia. Aumentando cada día esa entrega y esa generosidad a la gente a la que es enviado a anunciar, celebrar y vivir el Evangelio del Buen Pastor. Si no amamos a la gente a la que Dios nos envía no hay nada que hacer. Nuestra gente capta enseguida cuando un catequista los ama, les comprende y los involucra en la construcción del Reino de Dios. No tenemos derecho a evangelizar a quien no amamos. La catequesis no es una clase. La catequesis es experiencia de encuentro con el Señor. Y la transmite quien se ha encontrado con el Señor.
A lo largo de estos años, ¡mira que he visto pasar catequistas por las dos parroquias!, pero ¿se han encontrado con Cristo?, ¿Lo han saboreado? ¡Cómo noto enseguida quien ha saboreado al Señor y quien sabe muchas cosas del Señor, pero no lo ha saboreado y gustado! . El que ha gustado al Señor, todo le sirve para su bien. La cruz, el agotamiento, las circunstancias más diversas y desconcertantes. Pero quien no tenga un trato con el Señor íntimo y diario, no habrá nada que hacer. Ese catequista buscará echar balones fuera, cuando el problema real lo tiene él o ella porque no está centrado en el Buen Pastor.
Querido Agente de Pastoral, antes de preparar la catequesis, antes de cualquier actividad que se organice, trata de conocer al Señor en la Sagrada Escritura diaria. Sé una persona amante de la Palabra de Dios. Porque esa Palabra es la que muestras en las sesiones de la catequesis. No te comunicas a ti mismo o a ti misma. Debemos anunciar, celebrar y vivir a Jesucristo. También te invito amar a la Iglesia, concretada en nuestra parroquia, en todas y cada una de las personas. La prueba de que te has encontrado realmente con el Señor y lo has saboreado, es que amas a la Iglesia y estás siempre en salida misionera, preocupado de llegar a las periferias existenciales y geográficas en nuestros barrios de Toscal-Longuera y San Antonio.
En este curso pastoral 2020- 2021, quiero invitarte a dejarte devorar por la gente. Es decir, quiero que te esmeres en amar y servir a la gente en el apostolado y lo vivas con alegría y en comunión. Instalado no en la comodidad, sino en el agradecimiento de tantas cosas que has recibido de Dios, la primera la vida, y la segunda esta vocación especial a ser catequista. En la medida en que te unes al Buen Pastor, la entrega a la gente y a la Iglesia, será coherente y sincera. Ponte de rodillas y sirve a la humanidad, a nuestro pueblo, a nuestra gente, a los más últimos. Quien se pone de rodillas confía en el Señor y ha aprendido a descubrir lo grande en lo sencillo y cotidiano.
Te dejo esta oración para que en estos días, y antes de la celebración del envío. el domingo 11 de octubre, la reces, al igual que leas y medites esta carta pastoral junto al Sagrario. Junto al Buen Pastor. Céntrate en el Señor e inicia este curso pastoral junto, al lado y cerca de Él. Y él te hará estar junto, cerca y al lado de la gente a la que debemos amar como Él la ama.
Espíritu de Jesús,
Te ofrezco mi corazón para recibirte y que llenes mi vida.
Dame la fuerza necesaria para vivir siempre como Jesús nos enseñó: amando al Padre y a los hermanos.
Te pido que me ayudes a cambiar las actitudes egoístas que tengo en mi interior y todo lo que me aleja de Dios y de los demás.
Dame la gracia de ser cada día mejor hijo, mejor hermano, mejor amigo.
Que, con tu auxilio, siempre pueda distinguir las cosas buenas de aquellas que no lo son.
Enseñándome a elegir el camino del bien.
Espíritu Santo, Espíritu de Jesús, ven a mi corazón y transforma mi vida para ser testimonio de caridad.
Amén.
Los Realejos, a 7 de octubre de 2020.
Vuestro siempre
Gabriel Benítez Pérez
Cura-Párroco de Ntra. Sra. de Guadalupe en Toscal-Longuera, Los Realejos y San Antonio de Padua en Puerto de La Cruz.
Capellán del Hogar Santa Rita de Casia en Puerto de La Cruz.

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