Significa que ya no puedes vivir sólo para ti,
sin ser también para los demás.
Significa que no puedes poseer nada,
ni las cosas, ni el trabajo, ni los talentos,
ni la libertad,
como algo exclusivo.
Todo lo tuyo no es ya sólo tuyo,
es también de y para los demás.
Significa que tenemos que estar enteramente disponibles,
a tiempo completo.
Ya no puedes protestar de cualquier modo, por cualquier cosa.
Significa que debes tener paciencia y mansedumbre
como el PAN que se deja amasar,
cocer y partir.
Significa que debes ser humilde
como el PAN,
que no figura entre los platos exquisitos,
pero que siempre está ahí.
Siempre para acompañar.
Significa que debes cultivar la ternura y la bondad,
porque así es el PAN: tierno y bueno.
Significa que debes estar dispuesto al sacrificio,
como el PAN que se deja triturar.
Significa que debes vivir siempre
en el amor más grande,
capaz de morir para dar vida,
como el PAN.
Dejarte triturar por los que están a tu lado,
dejarte amasar...
por los trabajos y los servicios a favor de los hermanos.
Dejarte cocer por el fuego del amor
y del Espíritu.
Así podrás darte a los que te necesitan.
Ayúdanos, Señor, a ser PAN
para los demás, como Tú.
Amén.
Fuente: Gozos y retos del voluntariado vivido como vocación. Vicente Altaba.
Fuente: Gozos y retos del voluntariado vivido como vocación. Vicente Altaba.

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