" La familia se encuentra en el corazón del ser humano"


La delegación de Familia y vida organizó la presentación en el ISTIC de la exhortación "La alegría del amor" a cargo del Obispo de Bilbao, Mario Iceta. 
Monseñor Mario Iceta Gabicagogeascoa, es Doctor en Medicina y Cirugía por la Universidad de Navarra (1995), con una tesis doctoral sobre Bioética y Ética Médica. Asimismo, es Doctor en Teología por el Instituto Juan Pablo II para el estudio sobre el Matrimonio y Familia de Roma (2002) con una tesis sobre Moral fundamental.
Durante la jornada, pudimos charlar con él sobre diferentes aspectos de la familia, a la luz de “Amoris Laetitia”. “La familia se encuentra en el corazón del ser humano, por eso la familia nunca pasará de moda”, indicó el prelado. “Nacemos en una familia, nuestra propia identidad es ser hijos o hijas de nuestros padres. Y nuestra vocación es al amor, ya sea en la vida matrimonial, en la vida consagrada, o en la vida sacerdotal que tiene también esa dimensión esponsal. Por todo ello, la familia se encuentra en el corazón del ser humano y en el corazón de la Iglesia y es el elemento fundamental que construye una sociedad”.
Por oto lado, monseñor Iceta indicó que algo fundamental en la fe de las familias es el acompañamiento. “Se trata de un arte. Acompañar es saber acompasar el caminar con las personas que deben caminar. En esto, como dice el Papa, a veces hay que ir delante, iluminando, proponiendo, otras veces hay que ir junto a la persona acompañada, escuchando, dando luz, estando simplemente, otras veces hay que ir detrás, empujando, consolando, reanimando…El acompañamiento es un arte y tenemos que desarrollar pedagogías, itinerarios, materiales con objetivos y, luego, preparar a las personas que van a ser los acompañantes”.
Por último el obispo de Bilbao hizo referencia a cómo se ha debilitado la trasmisión de la fe en la familia. “Muchas veces, los padres no son capaces de percibir el bien que supone bautizar a los hijos. Pero, como decía Benedicto XVI, el bautizo es una opción educativa. Es elegir para los hijos un camino, una perspectiva de vida. En definitiva, una vida nueva. Lo primero que hay que hacer es orar por esos padres para que se abran a la fe. También hay que acompañarles, ofrecerles un ambiente donde se viva la fe para que experimenten que el bautizo es una buena semilla que va a germinar en ellos. Saber cual es el momento oportuno para decir una palabra, para entregar algún documento, para dialogar con ello, etc”.
(Entrevista incluida en el número de marzo de la revista "Iglesia Nivariense")

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