La Eucaristía
El pan y el vino se convierten en el cuerpo y la sangre de Cristo. “Esto es mi cuerpo”, enseñó el Señor.
El P. Longenecker indica que esta realidad es simple, porque “conocemos a Cristo por medio de la comunión y de la adoración eucarística. En esa acción nos movemos de nosotros mismos y en comunión con la realidad objetiva de Cristo en la Eucaristía, hecha presente en y a través de su Cuerpo la Iglesia”.
Fuente:
5 “rostros” de Cristo para acercarse a Él en la vida diaria.
Aciprensa.
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